Nuestros profesores
Historias que laten con ritmo
La escuela de baile de Ana Rocío significa mucho para mí. Ha sido un lugar donde he crecido no solo como bailarina, sino también como persona.
Después de tantos años, se ha convertido en un espacio donde me siento libre y yo misma. Cada clase, cada ensayo y cada momento vivido aquí me ha dejado aprendizaje, amistades y recuerdos que voy a tener siempre conmigo.
Estoy contenta y agradecida por todo lo que me ha dado y por seguir siendo parte de mi vida.
Mi paso por el Estudio de Baile Ana Rocío y por las clases de sevillanas y folclore andaluz tiene mucho significado para mí.
Es un espacio donde me siento cómodo, motivado y con ilusión en cada clase. Disfruto aprendiendo, compartiendo y mejorando poco a poco, siempre en un ambiente cercano y positivo.
Tras más de diez años asistiendo al Estudio de Baile Ana Rocío, solo puedo decir que me ha aportado una serie de cosas y emociones que en ningún otro lugar puedo encontrar y sentir: diversión, alegría, ejercicio, desconexión, armonía y, sobre todo, buen rollo.
Te crea una dependencia especial.
Para mí, ir a zumba significa desconectar de todo y sentirme con mucha vitalidad.
Cada clase de zumba es increíble. Tu alegría, energía y cariño hacen que sea un momento especial y que se disfrute muchísimo.
Me encanta esta escuela. Las clases de zumba tienen un ritmo genial, son dinámicas, divertidas y te llenan de energía desde el primer minuto.
Me resulta muy fácil adaptarme tanto a los horarios como a los distintos ritmos de las clases, lo que se agradece muchísimo.
El ambiente es súper bueno, acogedor y motivador, y la monitora es un encanto: cercana, profesional y siempre con una energía increíble.
¡Totalmente recomendable!
Llevo casi cuatro meses en pilates funcional, en horario de 21:15 a 22:15, y la verdad es que estoy muy contenta.
Además de desconectar, tener un rato para mí al final del día y hacer ejercicio, quiero destacar que hay un ambiente estupendo.
Empecé viniendo a clases de zumba casi por curiosidad y, sin darme cuenta, terminé encontrando un espacio donde moverme, desconectar y sentirme bien conmigo misma.
Las clases de Ana Rocío y Minerva son mucho más que ejercicio. Desde el primer día transmiten energía, cercanía y una alegría que se contagia. Cada sesión es un momento para disfrutar, liberar tensiones y olvidarnos de todo lo demás.
Su forma de enseñar hace que todas nos sintamos cómodas, independientemente del nivel, y siempre consiguen motivarnos para dar un poquito más.
Soy alumna de zumba y pilates en el Estudio de Baile Ana Rocío. Empecé con zumba casi sin pensarlo… y fue un flechazo.
Desde el primer momento sentí que formaba parte de una comunidad. He encontrado amistades, me divierto muchísimo, desconecto del día a día y las clases siempre me llenan de alegría.
A partir de los 50 me di cuenta de que mi cuerpo había cambiado y que necesitaba moverme más, cuidarme mejor y sentirme bien no solo a nivel físico, sino también mental. Por eso decidí empezar también pilates.
Hoy disfruto de ambas disciplinas y siento que mi cuerpo está más fuerte, más ágil y mi mente mucho más en calma.
Buenos días, Ana Rocío:
Aprovecho esta oportunidad que nos brindas para expresar nuestras vivencias en tu escuela de baile.
Recuerdo con cariño cuando empezamos a bailar sevillanas mi hija Laura y yo, hace ya tantos años. Después he seguido en contacto contigo a través de mi hijo Miguel, el cual se ha sentido en todo momento acogido, integrado y parte de un gran grupo de baile.
Mi vuelta a la escuela después de tantos años también ha sido muy grata para mí.
Ana, eres una gran profesional y una gran persona.
Somos como una gran familia. Desde el primer día me he sentido acogido.
En este estudio el baile no es solo bailar: cuando llegas, desconectas, te sientes a gusto y te lo pasas muy bien gracias a la gente tan guay que hay, que te apoya y te acompaña desde el principio.
Quiero contar mi experiencia en el Estudio de Baile Ana Rocío a todo el mundo porque, sobre todo, Ana es una gran profesional en todo lo que hace: sevillanas, flamenco, zumba…
Llevo en el estudio más de 25 años. Empecé con sevillanas y todos los palos del flamenco, donde aprendí disciplina, compañerismo y a bailar de 10. Cuando Ana se hizo monitora de zumba, no lo dudé.
Sus clases son divertidas, cañeras y muy profesionales. Ella hace que todas las alumnas estén a gusto, que todas se sepan la coreografía y que nadie se quede atrás.
En definitiva: buen baile, buen ambiente y muy buena gente. Somos una familia que ama el baile.
La verdad es que desde la primera vez que fui al estudio me sentí muy bien. Me hacéis muy feliz y ya sois una gran parte de mí; sois como mi familia.
Muchas gracias por hacernos disfrutar desde el primer momento. Sin vosotros no sería nada de esto posible.
Al cruzar la puerta y escuchar las sevillanas, el ánimo se eleva como si la música lo llenara todo por dentro.
En la sala nace un ambiente único, tejido por un grupo diverso y cercano donde cada paso importa más por lo que se siente que por cómo se ejecuta.
La profesora, con su manera cálida de enseñar, convierte el aprendizaje en un camino fácil y compartido, creando coreografías donde todos tienen su lugar.
Las actividades fuera del aula prolongan esa magia sin competir ni medir, solo sumando vivencias.
Y el baile, además de alegría, regala salud: fortalece el cuerpo, ordena la coordinación y acaricia la mente con bienestar.
Uno de mis ratos preferidos de la semana.
Yo en clase me encuentro bien, y me aporta bienestar físico y mental, intentando superarme cada día un poquito más.
Me encantan las clases de pilates porque el profesor se implica al máximo y siempre encuentra formas nuevas de enseñarnos.
No solo explica cómo hacer cada ejercicio, sino también los beneficios para el cuerpo y lo que puede pasar si se hace mal, lo que hace que todo sea mucho más fácil de entender.
Cada clase es diferente y, casi sin darme cuenta, trabajo todos los músculos y articulaciones. El ambiente es muy agradable y siempre está pendiente de nosotros, animándonos en los ejercicios que más cuestan y adaptando los que no podemos hacer por alguna lesión.
Mi testimonio o agradecimiento al estudio es por tener una segunda casa, donde puedo desconectar de todos los problemas cotidianos y conocer a un grupo de amigas con las que me encuentro súper a gusto y con muchas cosas en común, pero sobre todo el baile.
No sé exactamente cuántos años llevo en el estudio, 13 o 14 años, y he pasado por zumba, pilates y funcional, con profesores que hacen muy ameno el ejercicio y el buen ambiente que se forma.
Espero poder seguir muchos años más, junto a mis amigas y junto a Ana Rocío, otra buena amiga.
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